jueves, 17 de diciembre de 2009

Ulceración post comentario facho



Eran las 11 de la mañana y lo sentí. Fue una puntada lacerante en mi estómago, como una puñalada furiosa decidida a desgarrarme hasta la última vícesera. Es lo que se siente cuando una úlcera de indignación revienta por dentro.

A veces no entiendo, y debe ser porque suelo ser muy arrebatada. Pero llega el momento en la vida de cualquier ser humano en que una situación se torna insostenible.

Yo considero que mi trabajo o "colaboración" (bonita manera de decir que trabajo en negro) a comparación de otros no es tan agotador. Solo tengo que atender a clientes, sonreirles, venderles un libro y esperar a que el próximo ser entre por la misma puerta y se dirija al mismo mostrador detrás del cual estoy hace casi dos años. El punto es que no todos gozan de la misma suerte que yo, porque este laburo me permite minimamente vivir sola, estudiar y comer. Ahora como nada es perfecto, y así como uno no elige a los padres tampoco elige a los jefes, tuve que amoldar mi impulsividad para no cometer ningún delito.

A veces no entiendo a ciertos personas, suelen ser tan contradictorias que en el momento de discutir o criticar uno pierde el hilo de lo que se quería refutar. Veamos. Entro al local y escucho: -" Este país está mal. Nadie quiere trabajar. ¿Viste los piqueteros acampando en Bs. As.? No no no. Las cosas no son así. Yo estaba viendo en TN y había mujeres humildes que uno dice -Bueno, son pobres. Pero después muchachos que pueden ir a trabajar, que hagan algo. Yo ya no se que puedo hacer. Yo trabajo y pago mis impuestos. Sino tendría que despedir a mis empleados y trabajaría yo sola para tener más plata..." y así va vomitando una serie de ideas que ya escuchamos de la boca de la gran mayoría de periodistas que se dicen críticos, de famosos más estrellados que estrellas, y de otra serie de personas que buscan deseperadamente entrar en el paupérrimo cerco mediático.

El momento culminante de todo esto, fue cuando entro un señor vendiendo agujas y después un niño con repasadores. Hay caras de asco y desagrado que no se pueden descibir porque no hay palabras que puedan expresarlas. Y si en ese momento pensé que la cara de la persona que me paga todo los meses era desagradable, lo que dijo simplemente sería como reventarme la cabeza después de haber saltado de la cima del Himalaya. -"Ay, hoy me dió impresión ver tanta gente vendiendo cosas en la calle, por favor. No se quién puede comprar eso, son tan ordinarias las chucherías, las agujas se rompen en seguida, los trapos estos agarran mal olor rapido, no no no."

Al final. Si no trabajan son vagos y si lo hacen son estafadores.
Es fácil ser opinólogo desde una posición tan cómoda.
Es fácil señalar con el dedo cuando en la mesa hay comida caliente y en la pieza una cama caliente.
Es fáci despotricar contra todos y todas cuando se tiene a la Carrió como gurú política.

Así cualquiera.

No la soporto.

Y cuando sentí aquel dolor creí que moriría.
Porque son las mismas personas que piden mano dura. Que piden pena de muerte. Que piden la paz social. Que les chupa un huevo si el que está en el barrio de más allá muere de SIDA o a causa de un aborto clandestino. Que apoyan a Posse "porque escribe bien y se le murió un hijo" y lloran cuando en las noticias anuncian que un niño está desnutrido. Que dicen que el Che era un asesino de las cavernas y aplaudieron las leyes de punto final y obediencia debida porque "era hora de tener paz en Argentina".

Podría escribir más pero me cansé

No hay comentarios:

Publicar un comentario