Sábado por la mañana, alrededor de las 11 menos cuarto, yo recién levantado y subido a un bondi que pasó justo cuando salia de mi casa. Nada era diferente, los precios de accesorios para música seguían por las nubes asi que seguí camino al denominado "monolo" por la juventud emergente y no tanto.
Y pensar que fuimos advertidos, dos horas antes de lo que iba a pasar (ésto poniéndolo en un plano más profético por supuesto) con el sismo en nuestro suelo salteño. Parado y predicando a los cuatro vientos ¡un pastor brasilero! (no de los que tienen ovejas, sino de los que son "ovejas" de Deus); nunca visto en la plazoleta, y para colmo la cara de asombro de los salteños despavoridos era terriblemente tentadora. La señora que pasaba, y ni bien escuchaba "EL CATIGOO DE DIOSS" salia corriendo con cara de "y este loco quien lo manda", o de la chica que decía ¿hace falta golpear así la biblia?, ante los golpes que el libro recibía por su portador que captaba más risas de circo que atención. Unos cuantos se pararon, escucharon, pusieron cara de "no me molesten, estoy escuchando" o "me hago el interesado" y se fueron por donde vinieron...
El pastor, bien gracias, varios se acordaron después de lo sucedido y dijeron: "¡Viste! Como en la película 2012, la gente decía que era el fin del mundo y nadie les creía".
¿Que loco no?
sábado, 27 de febrero de 2010
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